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Llegar a la meta, hoy o mañana pero llegar

04-2015

Llegar a la meta, hoy o mañana pero llegar

Comencé a trabajar en educación hace más de 10 años, el trabajo me llevó a casi todas las regiones del país, al norte, centro, sur, costa sierra, selva, urbano y rural, y así comprendí realmente cuál es la situación de la educación en nuestro país y la magnitud del reto que tenemos.

He podido conocer el verdadero compromiso en la labor docente, aquel maestro que tiene clara la responsabilidad de logros de aprendizaje en cada una de sus sesiones de clase y que para ello se prepara, se amanece, camina y da todo lo mejor de sí para lograrlo; ese buen maestro no depende de la zona geográfica donde se ubique su escuela, depende del compromiso y responsabilidad con su objetivo y función.

A lo largo de estos años, considero que la gestión educativa ha ido mejorando, particularmente al nivel central. Las políticas educativas son, en general, más claras, más concretas y llegan a los colegios; sin embargo, la implementación de las mismas y el resultado esperado no se concretan aún, no evidenciamos una transformación significativa de la educación en nuestro país.

¿Llegaremos a la meta? es una pregunta recurrente. Aquí no me refiero solamente a la meta nacional, esa que dice que para el 2016 el 36% de nuestros escolares debe mostrar los aprendizajes esperados en matemáticas (siendo los últimos datos que, en promedio, sólo el 26% de escolares aprende lo esperado para su grado). Entonces, cuál es realmente la meta que debemos alcanzar conociendo la diversidad de las escuelas del país? Cuál es la meta definida para cada escolar, cada colegio, cada región y sobre todo, ¿cuándo tenemos que alcanzarla?

Para el 2015, el sector Educación ha recibido 22 251 millones de nuevos soles (4,000 mil millones más que el año anterior) pero “todo gran don lleva una gran responsabilidad”, ¿qué se debe lograr con este presupuesto? ¿Cómo se va a evidenciar una mejora sustantiva en la educación?, sabiendo además que los reportes de la OCDE en el 2012 afirman que la mayor inversión no necesariamente garantiza mejores resultados.

Considero que la implementación de todos los programas educativos que se ejecutan desde el gobierno central o a través de los gobiernos regionales, deberían detenerse en una adecuada planificación de las siguientes tres fases.

La primera tiene que ser el levantamiento de información y dominio de ésta por parte de las unidades de gestión correspondientes. Conocer no sólo la información cuantitativa por colegio, sino un análisis de fortalezas y debilidades así como un status de su situación respecto a las cuatro líneas priorizadas por el Minedu.

La segunda se relaciona con un delivery diferenciado. No es posible entregar a todos lo mismo, eso no es inclusión. Es necesario que cada uno reciba lo que corresponde según su necesidad y el objetivo que se trace. Adicionalmente, es importante tener en cuenta que no todas las escuelas están listas para recibir todos los programas y sobre todo lograr los resultados esperados de estos, es necesario revisar las condiciones previas requeridas.

Finalmente, monitorear y evaluar de manera oportuna. Normalmente, se espera el final del año para medir los resultados, sean éstos buenos o malos, al final del año escolar ya no hay mucho que hacer. Es necesario definir periodos de medición del proceso y que los responsables rindan sobre los resultados esperados y las acciones realizadas oportunamente.

Estamos en un momento donde confluyen voluntad política, presupuesto, lineamientos acertados, soporte de la empresa privada y la sociedad civil, es la oportunidad que tienen miles de niños y niñas de cambiar las oportunidades que tendrá este país en el futuro. Es el momento de saber que tenemos una meta definida y ésta se debe alcanzar, hoy o mañana pero lograrlo.

 

Publicado en: Revista Stakeholders - Edición especial de Educación

Escriben: Denisse Calonge, Gerente de Proyectos de Instituto APOYO.

Sección: Expertos en RS          Página: 27

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