< Volver

Noticias

Desarrollo de conciencia ciudadana en niños y niñas: ¿Estás dispuesto a ceder tu poder?

12-2015

Desarrollo de conciencia ciudadana en niños y niñas: ¿Estás dispuesto a ceder tu poder?

Últimamente está bastante de moda el tema de la “Ciudadanía”. Lo vemos plasmado en el plan educativo nacional, en los proyectos sociales y en los discursos políticos. Aun así, siempre que escucho sobre este tema, me pregunto ¿qué es lo que entiende un profesor, un político, un empresario o una madre de familia con esta palabra? Y asumiendo que todos vamos por el mismo camino, ¿cómo logramos formarla en los niños y niñas?

El punto es justamente que todos parecemos tener nociones diferentes. Este concepto se ha vuelto una caja de Pandora, que abarca temas tan diversos como educación vial y protección del medio ambiente, participación política y normas de convivencia, democracia y diversidad. Todos temas perfectamente válidos y respetables, pero que sin embargo, me dejan pensando cuál es la esencia de este constructo y sobre todo, su importancia para los niños y niñas.

Y esta interrogante, que es a mi cabeza como piedrita a un zapato, viene acompañada de una piedrita más: ¿se puede enseñar/fomentar/desarrollar (tampoco hay mucha claridad en esto) ciudadanía cuando los profesores, capacitadores y adultos en general muchas veces no son los más ejemplares ciudadanos?

Entonces volvemos a la pregunta sobre qué es la ciudadanía. Desde el Ministerio de Educación se plantea como un aprendizaje que permite a los niños, niñas y adolescentes convivir democráticamente, deliberar sobre asuntos públicos y participar en espacios públicos para promover el bien común. Ahora, la siguiente pregunta es, estas competencias ¿se enseñan o se demuestran? ¿Se aprenden o se viven?

La lógica y sentido común nos gritan que esto va más por la onda del aprendizaje vicario, por la experiencia personal, por las vivencias que construyen nuestra identidad y ser; y bastante menos por los dictados (y las dictaduras), las reglas y lecciones de los adultos.

Y una cosa más, hablar de ciudadanía para niños, niñas y adolescentes, no es lo mismo que hablar de ciudadanía para adultos. Por una razón muy simple, en la realidad esta no existe (aún). Sí, ahora hay DNI del menor, pero no hay canales reales de participación, de acción, de ejercer su ciudadanía.

Entonces, se va aclarando el panorama. Cuando los adultos hablamos de enseñar sobre ciudadanía a los niños y niñas, nos referimos a darles la “ilusión” de ciudadanía. De que ser obedientes, buenos, respetuosos de las normas y amantes de la naturaleza los hace dignos ciudadanos de la sociedad.

Si queremos luchar porque los niños y niñas tengan una ciudadanía real, debemos empezar por reconocer que no la tienen. Empezar por cambiar nuestra visión de la niñez, el desbalance de poder que existe en las relaciones con los adultos que dirigen sus vidas. Debemos estar dispuestos a reconocer la voz de los niños, escucharla y tomarla en cuenta. Implica ceder parte de ese poder en busca de relaciones más equitativas e interdependientes. Implica ser ciudadanos juntos, más que formar ciudadanos para mañana.

Mirémonos bien por dentro, y pensemos, ciudadanía para facilitarnos la vida y tener futuros adultos complacientes o para luchar por la convicción de que toda persona sin importar la edad tiene los mismos derechos, la misma dignidad humana y la misma capacidad de agencia.

¿Queremos “formar” ciudadanos para que cuando los niños y niñas crezcan (y se vuelvan en nuestros ojos, efectivamente ciudadanos), empujen la economía de país, desarrollen tecnología, haya menos crimen, menos gasto social del Estado? Si secreta, o no tan secretamente, esa es nuestra meta, desde ya les digo que estamos yendo mal. A una persona no se le enseña a ser ciudadano, se le trata como tal. Ahora, ¿qué nos queda de tarea? Una pregunta: ¿Estás dispuesto a ceder tu poder?

 

Escrito por: Lucía Puga, Coodinadora de Innovación Educativa – Instituto APOYO

Compartir en:
< Volver