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¿Inversión en la primera infancia un buen negocio?

02-2016

¿Inversión en la primera infancia un buen negocio?

Hace algunos años la revista médica “The Lancet” publicó un artículo afirmando que más de 200 millones de niños menores de cinco años no logran alcanzar su potencial en el desarrollo cognitivo debido a la pobreza, la desnutrición, la falta de cuidados adecuados y de afecto parental. Esta estadística caló en distintos ámbitos como el de la salud pública, la educación y otros sectores de la sociedad que tradicionalmente se centran en el estado de bienestar de nuestros ciudadanos más jóvenes. Desafortunadamente, no tuvo el mismo impacto en una de las comunidades más poderosas del mundo: los líderes empresariales, quienes hasta el momento no han logrado explorar ni advertir los beneficios de invertir en la “primera infancia”. Y ¿por qué podríamos asegurarlo?

Cuando los consumidores asocian la “marca” con la ayuda a los niños pequeños, puede hacer que una empresa se destaque entre sus competidores.

Según el estudio Anual de Global de Edelman (Good purpose study) cada vez hay más consumidores que esperan que las empresas líderes estén interesadas en algo más que sólo ganancias. Que se preocupen más por su entorno y en intereses sociales de beneficios mutuos. Lo cual se corrobora al mencionar que cinco de los seis principales intereses sociales, tenían un impacto directo en el desarrollo de la primera infancia.

 

La inversión en los hijos pequeños de los empleados es buena para la productividad y la retención del talento de la empresa.

Según una investigación realizada en los Estados Unidos por “Families and Work Institute and the Society for Human Resource Management”, cuando se ofrece un clima laboral flexible y amigable para la familia, los empleados están más comprometidos con el trabajo y permanecen con su empleador. Los acuerdos de trabajo flexibles también inducían a una menor interferencia de los asuntos del hogar en el trabajo. Estos resultados se mantenían por igual entre los empleados de alto y bajo salario.

La inversión en la primera infancia no solo es buena para el desarrollo de la mano de obra. Con frecuencia, los líderes empresariales destacan la educación como eje de la responsabilidad social corporativa. Si bien esto debería ser aplaudido, los líderes empresariales no están brindando apoyo a una edad suficientemente temprana. Los investigadores del cerebro en la Universidad de Harvard han constatado que las experiencias en la primera infancia -mucho antes de que los niños lleguen a la edad escolar– han tenido un gran efecto en el desarrollo de habilidades cada vez más importantes para la fuerza laboral, como son las soluciones creativas de problemas y la capacidad de trabajar en equipo.

A medida que más datos emergen en todo el mundo, y las nuevas generaciones buscan tanto vivir bien como hacer las cosas bien. En este sentido la inversión en la primera infancia está pasando a ser un factor en nuestras decisiones sobre dónde trabajar y qué comprar.

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